lunes, 24 de noviembre de 2008

KUMBIA QUEERS EN DIARIO CRITICA


gran concierto de la banda revelación del año
Las Village People de la cumbia punk
Las Kumbia Queers llenaron Niceto con un público que une tortas, putos, andróginos, poca travesti y mucha modernidad. Crónica de un show explosivo con escenas tribales que vienen de lo tropical y del rock.

Cristian Alarcón23.11.2008 Las Village People femeninas. El look de las chicas enloquece a la gente, con elementos de cowboy, punk, sport y desprolijidad.

Desde el escenario de la disco, las modelos que pasean ropa antimoda hacen unas mariguanzas estrambóticas y culminan el desfile lanzando los carteles que portan a la pista. El que casi le parte el pecho al cronista dice, hecho de cartón y pintado con rabia: “¡Acción!”. Nunca más literal, nunca más apropiado. El mayor concierto que hayan dado las Kumbia Queers se anuncia así. Se muevé asá. Se hace carne chiqui chiqui cuando las melodías de inspiración cumbiera y raíz punk trepan al público un éxtasis que parece hecho de mezcal. Las Kumbia alientan con ese vozarrón que la cantante mexicana enarbola como un estandarte queer. “Ésa es mi chica de calendario”, entona la chica vestida de marinerito, suerte de nieta tropical de Paquita la del Barrio, y su sonar hace que bailemos con ton y son.

En la previa, el mix de canciones bailables va de la tarantela al pop español. Luego, para magia de todos, una fila de mariachis tuneadísimos aparece por atrás. ¡Epa! Pasan con un guitarrón que supera en tamaño a su dueño, y unos sombreros que pegan en las orejas de los demás. Golpe a golpe, se calienta el parche. Y nos ponemos a cantar: “Se me olvidó otra vez que yo te quise”, el himno cutre de Juan Gabriel, famoso por acá por la copia de Maná. Las chicas de KQ están entre el público. Antidivas, siguen a sus mariachis teloneros todavía calientes con el espíritu que vivieron en su reciente gira por el México más chingón.

El público de las Kumbia es la mitad del show. Argentino, pero de lo mejor. Se mueven repitiendo gestos que vienen de la cumbia argenta tribal y el rock; manos en alto y aullido profundo. Parte de las KQ –Pilar, la guitarrista, Inés, la baterista, y Patricia Pietreafesa, el bajo– fueron las She Devils, una banda de punk que movió a pogo limpio la escena de Buenos Aires durante unos diez años. Son, de hecho, varias bandas más bajo el mismo proyecto: Colectivo Horario Invertido. Pero encuentran en ésta, la de cumbia, una identidad que las hace estallar de alegría. Así pasó el jueves con un homenaje a Manuelita, la de Pehuajó. Y con la increíble versión de “Sheena is a punk rocker”, de los Ramones: “La china es cumbianchera”. Se nota en el fraseo de la voz de Ali Gardoki el jugueteo al que han sometido sus almas duras estas mujeres contestatarias. De vuelta, podría decirse, de la trinchera, se dejan llevar por una creatividad exacerbada. Disfrutan, como el que baila, como nadie más.

La primera fila de gente es un remolino hot. Se lo puede sentir en los contoneos del fotógrafo Gustavo Dimario y su acompañante de dragón tatuado en la espalda y perfecto medio culo al aire, por ejemplo. En el fondo, las chicas más recatadas, y el escritor Daniel Alarcón junto a su amiga, la artista limeña Sheila Alvarado. Él, que suele ser también DJ Juancho 3000 en su barrio de San Francisco, está fascinado con la versión cumbiera de “Iron Man”, de Black Sabbath. Ella delira con el look de las chicas: “¡Son como los Village People, pero mujeres!”.

Pilar es la cowboy. Patricia la dama punk. Juana Chang, la del charango, tiene una vincha re sport. Inés, la batera, es un nene desprolijo. Y el tecladista, Pok, es un musculoso pura fibra y gym. Hacia el final le echan querosén al fuego: “Que no quede huella/ que no que no que no/ quede huella”, de Bronco. Después de los gritos enardecidos se viene el bis: aparece la banda entera con remeras manchadas con sangre de cotillón; el zombi, puro cuerpo, es el rey. Así tocan su mejor tema: “Kumbia Zombie”. Kumbia nena!, el disco, ya pasó entero. Sólo resta comprarlo. Dejarlo en la mochila por si en lo de algún amigo se arma una fiesta: Poné las Kumbia, ¡poné!


http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=15918

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