jueves, 23 de julio de 2009

VIAJECITO A CORDOBA Parte 3

Al terminar el show, me cambié, fui a charlar con los chicos, a sacarme fotos con algunos que me pedían (todo esto después de guardar todo en su lugar y devolver los cds q tomé prestados, qué irónico!), y charlé con varios, muchas felicitaciones, mucha buena onda, me convidaron algunos tragos, me tomé un batidito de proteínas, y saqué muchas fotos, que son las que pueden ver por acá.




Muchos nuevos fans, que eran gente q fue a la fiesta a ver q onda y se sorprendió. Lo bueno de este show, es que si bien fue trash (qué show mio no lo es) tambien sonó bien, a veces pasa que uno toca en lugares lumpenes que suenan como la mona, y una cosa a veces no tiene que ver con la otra.

Muuchas fotos, hasta una de un pibe que los celulares de los amigos no sacaban buenas fotos, y la terminé sacando con el mio, así que la subo acá. Si le gustó tanto, me googleará y llegará a este blog (espero).



salió un poco oscura, pero capaz se puede arreglar


Retomando. Termino de armar mis bártulos, yo tenía que hacer el check out del hostel a las 12, entonces no me iba a llevar el synt y la ropa al vestuario, sino que lo llevaríamos a la casa de Horacio, que vive a 3 cuadras del bar. Pero yo quería esa noche pasar por el Ojo Bizarro, entonces el Chulo se encargaría de llevar eso después de terminar la fiesta, mientras yo iría al Ojo a charlar con el dj y a dejarle un disco y cosas para él, que me estaba esperando

Entonces vamos con el Horacio en taxi hasta el Ojo. Al llegar noto q el lugar tenia algo bastante kitsch, pantallas para visuales de plástico, donde se reflejaba un poco la misma luz del proyector, cabezas de caballo de cotillón colgaban de las paredes. Tenia un poco de aspecto de casa vieja, pero mucha onda. Voy, charlo con Ulloa, el dj, todo re bien, le dejo mis cosas. Horacio trae algo con vodka que no sé bien qué era. Tomo un poco hasta que me doy cuenta de que me iba a pegar mal. Seguimos con la recorrida del boliche, pista electrónica, me aburre, volvemos a la de Ulloa donde estaba pasando Clotta, entre otras cosas, y hasta puso un tema mio. Volantié un poco, una piba me preguntó que qué era lo que le estaba dando, y le dije "es esta música que está sonando" "fah, en serio?" me dijo ella. Risas. No se lo creyó. No importa. Horacio me compró un agua, porque realmente no podía tomar otra cosa a esta altura de la noche. Unos pibes a los que les dí un volante me preguntaron si era profe o entrenador. Les dije que sí, que sí. Y listo.

A la cabina del dj se subió la Moro a performear un poco las canciones, me pareció maravilloso lo que hizo. Me acerqué a felicitarle , y le di un volante. No sé si se meterá en el space, pero bueh, capaz se acuerde del nombre. Más tarde seguimos bailando, con amigos de Horacio, gente que se venía desde la fiesta donde toqué, y ya el Ojo estaba lleno del todo recién a las 6 de la mañana, entonces le dije a Horacio que me iba a dormir, que ya no soportaba más estar despierto. Taxi y al hostel.

Al llegar al hostel, me encontré con que mi compañero de habitación estaba despierto, y había venido al show, se estaba por ir del hostel, entonces prendimos la luz y charlamos un poco, de que qué le pareció el show, y eso. Mi lucidez no estaba en alza a esa noche, y tampoco la de mi interlocutor, así que él se fue para su destino (iba a un lugar que creo que se llamaba San Marcos o algo así), y yo dormí y dormí, hasta las 11.55, donde me levanté de un sobresalto, me preparé en esos cinco minutos, las siguientes cosas:
-Mate (para tomar en la calle)
-Batido proteico
-Vestirme, cambiarme

Agarro mi bolsito donde llevaba muuchas cosas en un espacio muy chiquito, (laptop, de todo, bah), hago el check out, y voy al comedor a boludear por internet con el wifi. Hablo con mi mamá, con gente por el facebook, hasta que un amigo de Marcelo (el co director del clip) me hace ver que estoy en Córdoba pero estoy haciendo algo que podría hacer en bs as, así que me decido a salir a la calle. Aparte, solo había tomado un batido de proteínas, y mi hambre era considerable.
Salgo a la calle, era un día hermoso en cba. Entonces, me compro unos churros en un kiosco (a modo de desayuno anoréxico) y voy a pasear por la peatonal, que estaba a poquitas cuadras. Observo a la gente cordobesa un poco, me pongo a sacar fotos de la ciudad,


trolebuses,


la calle donde estaba el hostel. Cosas. Y ahí me cae la ficha de que debería ver de ubicarlo al Chulo y a Horacio, porque si me quedaba sin batería en el celu, ni idea! Lo llamo y me da la dirección de la casa de Horacio, y hacia allá voy tomando mate, y caminando, cruzo un puente con un río,


le saco una foto, y finalmente llego a lo de los chicos.
Después de que logro hacerlos despertar, decidimos salir a dar vueltas en auto, pasamos por la terminal a retirar el pasaje de buelta, y entonces vamos al





Dinosaur Mall, de Córdoba, a comer en el Burger King, y de ahí nos vamos a dar vueltas por el Parque de las Naciones, que según Horacio tiene 4 kilómetros de vuelta, pero para mí no.






De ahí volvemos a la casa de Horacio, vino gente amiga, conocí sus gatos, chatié un poco, y compramos para hacernos un asadito a la noche, a cargo del Chulo! Le salió muy bien el asadito, todo delicioso! vinito y asado. Yo había perdido mis auriculares del cel, por lo que estaba horrorizado de tener que hacer el viaje sin poder escuchar mis nuevos discos de italo disco. Entonces, revolvemos con Horacio unas cajas de cosas viejas que tenía, y encontramos unos auris de compu con el micrófono tipo telemarketer, que se escuchaban mas o menos bien. Está bien, dije. Pero 2 minutos antes de partir hacia la terminal, aparecen mágicamente mis auriculares. Dios existe, dije. Me dejan los chicos en la terminal, subo al micro, y tengo un viaje plácido, porque si bien el semicama no es muy grande, nunca tuve ningún acompañante que me quiera usurpar mi espacio de dormir!

Al llegar a Bs As, fui a la parada del 23 (opté por no molestar a ningun familiar pidiéndole que me venga a buscar, y los taxis en Bs As están medio caros, la verdad, y aparte, mi equipaje tampoco era algo prohibitivo como para tomar un colectivo). Vino al toque, así que llegué a casa muy rápido. Una vez en casa, Gastón, mi gato, estuvo largo rato festejándome de su manera tan personal, la llegada (o bien tenía mucha hambre).

Vida en Buenos Aires!

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