lunes, 5 de septiembre de 2011

TUCULAND 2




Entonces probamos sonido, y nos fuimos a cenar a Casa Sonora con Emanuel Molina (Truman) que esta noche me iba a hacer la segunda en teclas. Una suerte poder contar con un músico tan serio como Emanuel, que aparte, tiene auto, y eso siempre es positivo. Se había aprendido los temas al pie, perfectos, no habíamos podido ensayar, lógico, porque yo recién había llegado a Tuculandia. También en la prueba conocí a la torerita sustituta, que estaría en lugar de Paulita, solo por esta vez en Tuculandia.

En Sonora yo comí algo así como una pechuga con ensalada, si mal no recuerdo. Tambien llego Javi, y estuvimos un rato ahí escuchando a una banda de folklore fusión que no estaba nada mal, lo que sí el sonido era muy malo, y sonaba todo bastante roto. Ellos querían hacer una fusión de folklore con jazz, pero sonaba más a fusión heavy metal.

Volvemos a la Sociedad Española, estaba lleno de amigos, de conocidos de Tuculandia, el frío que hacía en la calle era espantoso, pero adentro estábamos bien, era cálido el ambiente. El escenario estaba iluminado con una luz amarilla que daba una imagen medio de evacuación constante. Medio de película de Alien.

Largó Javi Punga con su show en plan soundsystem, usando un micrófono que medio le distorsionaba la voz, le daba un efecto medio como antiguo que quedaba bien en sus canciones. Un show casi intimista, a no ser porque el lugar era bastante grande.

La Vero iba y venía, no se podía quedar quieta un minuto.
Y más tarde llegó el turno de mi show, así que fui hacia el escenario, me cambié, y salimos con Emanuel, y armamos un poco de jolgorio trash. La gente muy animada, muy enfiestada, a pesar del frío que todavía se metía un poco dentro del gran salón de la Sociedad Española (hay que destacar que el lugar tiene un techo altísimo). Y estaban todos muy contentos, sorprendidos por el talco que tiro en Solo sos un buen Polvo.

Finalizamos, desarmamos, y nos fuimos a dejar las cosas al hostel. Después de ahí nos fuimos de after a una fiesta que se llamaba Luminosa, que era en una terraza, en otro lado, y después de un rato me retiré a dormir, ya era casi de día. Y ese día tenía que seguir cantando!



fantasmas alienígenas en el piso de la sociedad española, al lado de un cajón de Quilmes que puso el enemigo

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