lunes, 20 de agosto de 2012

CLUB V

Luego de varias idas y vueltas, de intervenir una musculosa para agregarle unos ornamentos que oscilaban entre el death metal y el imperio romano, la noche anterior, a las 8 de la noche me llego a la puerta de Club V para la tan menospreciada prueba de sonido.
El sonidista super buena onda, y todo en general bastante cuidadito, con el inconveniente de que uno de mis transformadores de syntes hacìa saltar la tèrmica del lugar, asì que tuve que despojarme de uno de los teclados, y tocar todo con uno solo de ellos. Cosas que pasan.
Luego probamos sonido, el lugar suena bàrbaro, asì q mucho problema no hubo. En eso me llevo algunas cosas, y me voy a cenar a lo de Paulita. Leandro ya estaba probando sonido.
Que pin que pan, que vuelvo de lo de Paulita con el Mambo (Paulita vendrìa despuès). Habìa no sè què problema con las consumiciones, cosa que demasiado no me interesò en principio, pero querìa darle algo de beber a mi amigo Alejandro Guzmàn que vino a ayudar a cobrar las entradas para el show.
Fue cayendo gente, amigos, amiguis, ninfas, faunos y demases. En un momento, Maruja arrancò y nos cautivaron a todos los presentes, este dùo acusti punk dado en llamar TE AMO. Nos quedamos seducidos, cautivados, ensoñados. Luego de eso el post punk de Leandro inundò la sala, con su pierna enyesada a causa de un incidente que tuvo por las calles de San Telmo. Aprovechè parte de su show (que por otra parte, lo conozco bastante) para descansar en el camarìn de tanta logìstica y organizaciòn. Y luego me llegò el turno a mì. Habìan cosas que tenìan rarezas. COmo que el MIDI no llegaba al microkorg, cosa que al tercer intento se solucionò, y damos por arrancado el show.
Pero los fantasmas no cesaron ahì, sino que en Se vos, el microkorg empezò a prenderse y apagarse. Algo de la conecciòn, del cable del trafo. Algo que en casa NO sucede. Un fantasma, en fin. Me endiablè. Me ocupè un poco, y lo arreglè.. obvio.
Luego todo siguiò sin sobresaltos tècnicos por lo menos, hasta que saquè el micròfono del pie y le arranquè todos los cables. Mirè al sonidista, y seguì cantando con otro mic. Vino a arreglarlo. Promediando el final demostrè a los presentes que un show tecno pop no es un show de karaokè de una forma pràctica. Que no revelarè en esta crònica, obvio. Y con Alan nos fuimos despidiendo. Nos fueron acompañando, alternadamente, mi hermana Mechu, y Paulita, en bailes y cosas. Todo un lujo la noche.

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